Imagen de un árbol y la mente humana que representa los impactos de la desinformación en la salud mental y el medio ambiente.

¿Cuáles son los impactos de la desinformación en la salud y en el medio ambiente?

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En los últimos años, las noticias falsas sobre diversos temas circulan masivamente en las plataformas de redes sociales, dificultando el debate público y formando opiniones de diversos ciudadanos en todo el mundo. Pero, además de eso, ¿cuáles son los impactos de la desinformación en la sociedad?

A pesar de que en un primer momento la desinformación pueda parecer algo inofensivo, investigadores y organizaciones han mostrado que tiene efectos concretos en el colectivo, pudiendo impactar, por ejemplo, la cantidad de personas que se vacunan e incluso obstaculizar las acciones para combatir los efectos de la crisis climática que estamos viviendo actualmente.

De eso trataremos en esta cuarta parte de la Trilha sobre desinformación, una colaboración de Politize! con el *desinformante.

En esta serie de contenidos, exploraremos no solo qué es la desinformación, sino también sus principales características, sus impactos en la sociedad y las soluciones posibles para enfrentar este problema actual, como la regulación de plataformas.

¿Cómo impacta la desinformación directamente en la salud pública?

Durante la pandemia de Covid-19, mientras muchos esperaban la producción y disponibilidad de la vacuna contra el virus, circulaban narrativas falsas y teorías de conspiración en las redes con el objetivo de generar miedo o deslegitimar las acciones sanitarias llevadas a cabo por los gobiernos.

Entre las informaciones falsas compartidas en Brasil en esa época, estaban, por ejemplo, afirmaciones de que la vacuna podría transmitir VIH, que el inmunizante implantaría un chip para el control poblacional y que la vacunación afectaría incluso el código genético de los ciudadanos.

Estas narrativas sin respaldo científico tuvieron un efecto concreto: justo antes de que comenzara la vacunación en el país, en diciembre de 2020, el 22% de los brasileños dijeron que no se vacunarían contra el nuevo coronavirus, según DataFolha.

Otros estudios han señalado, entonces, la relación directa entre la desinformación y el aumento de la hesitación vacunal, término acuñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para describir el miedo a vacunarse incluso cuando los inmunizantes están disponibles. El propio Ministerio de Salud ha reconocido el papel que las informaciones falsas juegan en la caída de los índices de vacunación.

En 2015, la OMS ya había advertido que la hesitación vacunal era uno de los mayores desafíos para el desarrollo y expansión de los programas de vacunación en el mundo.

El impacto de la desinformación en la cobertura vacunal sigue años después del fin de la pandemia. Según una investigación realizada por el Consejo del Ministerio Público con el Instituto de Investigaciones Sociales, Políticas y Económicas (Ipespe) y la Universidad Santo Amaro (Unisa), entre enero y febrero de 2024, el 21% de los 3,000 encuestados en todo el país dijeron que ya habían dejado de vacunarse o vacunar a sus hijos después de ver información negativa sobre inmunizantes en redes sociales o en WhatsApp.

La desinformación también impulsa curas milagrosas en las redes

Además de los impactos en los índices de vacunación, la desinformación también llega a los usuarios a través de recetas y medicamentos que prometen curas milagrosas. Generalmente, estas promesas son fáciles y vienen en forma de anuncios para que las personas compren estos remedios de procedencia dudosa.

Este tipo de contenidos también está ganando tracción gracias a las Inteligencias Artificiales generativas, capaces de crear videos, audios e imágenes de personas de referencia para anunciar estos medicamentos falsos. En 2023, por ejemplo, el médico Dráuzio Varella fue víctima de un deepfake para apoyar este tipo de contenido. En el anuncio, Varella indicaba unas supuestas “gotas milagrosas” para rejuvenecimiento.

Una investigación realizada por el Instituto de Estudios Avanzados Polo Ribeirão Preto (IEA-RP) de la Universidad de São Paulo (USP), en septiembre de 2024, identificó más de 513 publicidades en las plataformas de Meta que promovían productos sin mostrar evidencia científica y muchas veces sin la autorización de los organismos reguladores.

“Hubo una transición de estos anuncios del contenido orgánico a un modelo patrocinado, en el cual muchos lucran con anuncios que ponen en riesgo la vida de las personas”, evaluó el investigador del IEA-RP, Rafael Junior.

Mujer mirando su teléfono celular con angustia
La desinformación puede tener efectos en la salud de las personas. Imagen: Freepik

¿Por qué aún hay personas que dicen que la crisis climática es mentira?

En el ámbito ambiental, la crisis climática es una realidad cada vez más presente: lluvias extremas, calor fuera de lo normal, sequías prolongadas, inundaciones. A pesar de tantas señales, aún hay personas que dicen que todo esto es exagerado o falso.

Esta idea forma parte del llamado negacionismo climático, es decir, “el argumento o creencia de que los cambios climáticos no están ocurriendo o no son causados por actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles” (Cambridge Dictionary).

Este tipo de discurso es difundido por grupos interesados en mantener las cosas como están. Empresas contaminantes, sectores de la industria e incluso políticos utilizan la desinformación para evitar cambios que puedan afectar sus ganancias o su poder.

Son actores que financian contenidos negacionistas, contratan “expertos” que hacen estudios con datos manipulados e incluso difunden la idea de que soluciones como los créditos de carbono lo resuelven todo, incluso cuando son usados de manera irregular.

En Brasil, Petrobras es un ejemplo de empresa que invierte en piezas que asocian su actuación a la “transición energética”, al mismo tiempo que defiende públicamente la explotación “hasta la última gota” de petróleo, engañando al público sobre los reales impactos ambientales de sus actividades, según señala la guía de Climate Action Against Disinformation (CAAD).

El negacionismo climático, por lo tanto, es potenciado por todo aquello que involucra la desinformación climática, definida por la CAAD como “contenidos engañosos que distorsionan o niegan las evidencias científicas sobre la crisis climática, su origen humano y la urgencia de enfrentarla”.

La crisis climática empeora cuando la verdad no llega

En la práctica, todo este escenario acaba retrasando decisiones importantes. Las políticas públicas que podrían proteger bosques, reducir la emisión de gases y evitar desastres se dejan de lado. Además, las poblaciones indígenas, quilombolas y ribereñas, que dependen directamente de la naturaleza, son las más afectadas.

Un ejemplo claro es lo que ocurre con los incendios en la Amazonía y el Pantanal. Cuando hay picos de incendios, circulan en las redes sociales videos descontextualizados o declaraciones de autoridades negando la gravedad del problema. Estas ideas confunden a la población y debilitan la presión por acciones concretas.

Las redes sociales tienen un papel central en todo esto. En ellas, los contenidos falsos circulan rápido, con memes, videos cortos y frases impactantes. Muchos influencers e incluso periodistas terminan compartiendo estos mensajes sin verificar su veracidad. Según un informe de Global Witness, las publicaciones con desinformación climática reciben hasta 8 veces más interacción en Facebook que los contenidos basados en evidencia.

El caso reciente de las inundaciones en Río Grande do Sul mostró claramente cómo la falta de información oficial abre espacio para la desinformación. Mientras las comunidades sufrían pérdidas enormes, eran frecuentes los intentos de negar la relación entre la crisis climática y el episodio. Un estudio del NetLab/UFRJ arrojó luz sobre las evidencias de cómo YouTube financió el negacionismo climático y la desinformación sobre RS.

Estas narrativas desvían la atención de lo que realmente importa: discutir las causas reales de la tragedia y exigir políticas para evitar nuevos desastres. Cuando la población es bombardeada con desinformación, se hace más difícil actuar con responsabilidad y urgencia ante la crisis climática.

¿Por qué funcionan estas campañas?

Como vimos en el texto anterior, las personas tienen razones emocionales y racionales para creer en contenidos desinformativos. En relación con los temas de salud y medio ambiente, esto no es diferente. Además de los sesgos de confirmación y la desconfianza en las autoridades, incluida la ciencia, estos contenidos se aprovechan de lagunas emocionales y debilidades personales.

Cuando hablamos de desinformación sobre salud, también debemos recordar el papel que los influencers tienen en este ecosistema. Muchas veces, estos actores, vistos como de confianza por los usuarios, son los principales divulgadores de productos y curas milagrosas, como gomitas para hacer crecer el cabello o productos para perder peso.

Además, la infodemia, es decir, el exceso de información, también puede dificultar la formación de la opinión del ciudadano sobre determinados temas, principalmente aquellos vinculados a investigaciones científicas, cuya dinámica de producción es más compleja y no tiene soluciones fáciles y simples.

Soluciones contra la desinformación: información de calidad y acción colectiva

A pesar de todos los desafíos, existen caminos que se están construyendo para garantizar un futuro más informado, crítico y consciente.

Existen diversas iniciativas en Brasil y en el mundo para fortalecer el acceso a información de calidad, promover la educación mediática y enfrentar directamente la desinformación que circula en las redes y en los espacios públicos.

Estas acciones son fundamentales para que la sociedad esté más preparada para lidiar con crisis como pandemias y desastres ambientales, basándose en evidencias y tomando decisiones responsables. 

A continuación, destacamos algunas de estas frentes de combate a la desinformación que marcan la diferencia:

1) Plataformas de verificación

Estas agencias ayudan a desmentir rumores que circulan en las redes sociales y en las aplicaciones de mensajería. Producen contenido accesible y verifican afirmaciones hechas por políticos, influencers e incluso empresas.

Algunas son:

2) Iniciativas internacionales

Organizaciones de todo el mundo se han unido para combatir la desinformación a nivel global:

La OMS (Organización Mundial de la Salud) creó la “Infodemic Management”, enfocada en combatir la infodemia, especialmente en crisis como la de COVID-19.

El WWF desarrolla campañas educativas y de alerta sobre desinformación ambiental, incluso en colaboración con influencers.

La CAAD (Climate Action Against Disinformation) reúne a más de 50 organizaciones en todo el mundo con el objetivo de exponer y combatir las estrategias de negación climática.

La ONU promueve acciones integradas sobre alfabetización mediática, ciencia abierta y combate a la desinformación en temas globales.

3) Buenas prácticas

En Brasil, la Política Nacional de Educación Mediática, aún en fase de articulación, busca llevar el tema a las escuelas públicas.

En marzo de 2025, el gobierno brasileño lanzó la Red de Socios por la Integridad de la Información Climática, una iniciativa que reúne a órganos públicos, entidades de la sociedad civil y organizaciones internacionales, como la ONU y la Unesco, con el objetivo de proteger el debate climático contra la desinformación.

El Observatorio del Clima, una red de ONGs brasileñas, trabaja para denunciar estrategias de desinformación climática y presionar por políticas ambientales más eficaces.

En el exterior, Climate Feedback reúne a científicos para revisar y calificar la precisión de noticias y publicaciones sobre clima, promoviendo mayor transparencia.

El *desinformante es un proyecto mediático realizado por Aláfia Lab y tiene como objetivo ser un espacio con información confiable sobre desinformación, analizando el impacto del fenómeno desinformativo en la sociedad y discutiendo formas de combatirlo.

Referências

Portal do Butantan – Como a hesitação vacinal impactou a rotina de imunização no Brasil?

Jornal da USPA desinformação em propaganda on-line é o mais novo desafio na área da saúde

*desinformante“Vinagre de maça” e a epidemia da cura fácil

Politize – Você sabe o que é “infodemia”?

CAAD (Climate Action Against Disinformation) – Guia de referência sobre desinformação climática

Revista Piauí – Queimadas alimentam fogueira de boatos

*desinformante – Desinformação sabota respostas à crise climática

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