OTAN: ¡la alianza militar explicada en 5 puntos!

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Hoy existen diversas organizaciones internacionales con una actuación relevante en el escenario global, cada una con propósitos y funciones diferentes. La OTAN, creada después del final de la Segunda Guerra Mundial, es una de ellas.

Pero, al fin y al cabo, ¿cuál es la función de la OTAN? ¿Y cuál es su propósito en la actualidad? Eso es lo que abordaremos en este texto.

Historia de la alianza militar

La OTAN es una alianza militar intergubernamental creada después del final de la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de la bipolaridad formada entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, durante el período de la Guerra Fría. El objetivo de la alianza se basa en tres pilares:

  • la defensa colectiva de los Estados miembros (es decir, los Estados acuerdan unirse frente a amenazas externas en caso de que alguno de los países que forman parte de la organización sea atacado);
  • impedir el resurgimiento del militarismo nacionalista en Europa, mediante una fuerte presencia estadounidense en el continente;
  • y fomentar la integración política europea.

Después del final de la Segunda Guerra Mundial, existía una preocupación entre los países europeos por formar una alianza que sirviera para la defensa de Europa Occidental. Para ello, países como Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Francia y Reino Unido crearon el Tratado de Bruselas. El tratado representaba un paso hacia la integración de los países involucrados en asuntos como defensa y seguridad.

La participación de Estados Unidos en el tratado se consideraba fundamental, principalmente debido a su poderío militar. Los países se reunieron entonces para crear un nuevo tratado que fuera más allá del ámbito de Europa Occidental, esta vez con la participación de nuevos miembros: Estados Unidos, Canadá, Portugal, Italia, Noruega, Dinamarca e Islandia. Fue en este contexto que surgió la OTAN, en abril de 1949, mediante un acto constitutivo firmado en Washington, capital de Estados Unidos.

La importancia de Estados Unidos para la OTAN

El papel adoptado por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial fue opuesto al que había asumido después de la Primera Guerra Mundial, cuando optó por el aislacionismo.

Esta vez, nuevamente como uno de los países vencedores del conflicto militar mundial, los estadounidenses decidieron marcar presencia en el escenario internacional y defender sus intereses. Esto supuso una transformación en la política exterior de Washington, y la creación del tratado de la OTAN abrió las puertas para ello.

Los signatarios acordaron “unir esfuerzos en la defensa colectiva y en la preservación de la paz y la seguridad”. Su objetivo era defender las ideologías comunes que compartían los países y que, en aquel momento, se encontraban amenazadas, principalmente por la Unión Soviética.

La percepción del comunismo, ideología defendida por la Unión Soviética, como antagonista quedó marcada principalmente por el llamado macartismo, período de la historia estadounidense en el que las personas sospechosas de mantener relaciones con el comunismo o de simpatizar con él eran consideradas subversivas por el gobierno estadounidense.

OTAN y el Pacto de Varsovia

En contraposición a la creación de la OTAN, la URSS y sus aliados del bloque socialista crearon el Pacto de Varsovia, en 1955. El Pacto establecía el compromiso de ayuda mutua entre los países participantes en caso de agresiones militares contra alguno de ellos. Aunque fue creado con este objetivo, el acuerdo de Varsovia sirvió principalmente para contener revueltas internas en sus propios territorios.

Los Estados miembros del Pacto de Varsovia eran: URSS, Bulgaria, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, República Democrática Alemana, Albania y Rumanía.

El período de bipolaridad entre Estados Unidos y la URSS dividió al mundo. Los dos países y sus respectivos aliados se mantenían en alerta ante posibles ataques. La OTAN invirtió en tecnología de defensa, en la producción de armas estratégicas y también instaló sistemas de defensa antimisiles a lo largo de las fronteras soviéticas.

Sin embargo, a pesar de las grandes inversiones en el ámbito militar y de que ambos se involucraron en conflictos regionales, nunca llegaron a enfrentarse directamente. Esto se debía a que el poder bélico destructivo que poseían ambos países impedía un conflicto directo. Las consecuencias de un conflicto nuclear podrían haber sido irreversibles.

Con la Guerra Fría llegando a su fin y la crisis en la Unión Soviética, el Pacto de Varsovia fue disuelto en 1991.

Foto: OTAN.

La OTAN después del fin de la Unión Soviética

La disolución de la Unión Soviética se produjo oficialmente en 1991, aunque su declive ya era visible anteriormente. En la fase final de la Guerra Fría, la OTAN comenzó a asumir nuevas funciones.

Hasta entonces, no había realizado ninguna intervención fuera de las fronteras territoriales de sus países miembros. Sin embargo, a principios de la década de 1990, a petición del Consejo de Seguridad de la ONU, la organización decidió intervenir en el conflicto de la antigua Yugoslavia. Fue la primera vez que actuó en el territorio de un Estado no miembro.

En 2001, la OTAN anunció, por primera vez, la aplicación del principio de seguridad colectiva, que establece que un ataque contra un país miembro sería considerado un ataque contra todos los demás.

Se trata de la cláusula de solidaridad militar. Como los atentados terroristas ocurridos en septiembre de 2001 fueron considerados actos de guerra por el gobierno estadounidense, la cláusula fue invocada. Por este motivo, la OTAN participó en la organización de la invasión de Afganistán y en su ocupación.

La OTAN fue fundada originalmente para hacer frente a un antagonista: la amenaza de la propagación del comunismo a otras naciones. Después del fin de la Guerra Fría, tuvo que adaptarse a los nuevos desafíos globales.

Además de considerar el terrorismo como una nueva amenaza, la organización comenzó a actuar en otros ámbitos, colaboró en operaciones de paz y prestó ayuda humanitaria, como ocurrió, por ejemplo, con la asistencia a los sobrevivientes del huracán Katrina, que afectó a Nueva Orleans, Estados Unidos, en 2005.

Actualmente, la organización cuenta con 32 miembros. Además de los países fundadores, posteriormente se incorporaron nuevos países, incluidos antiguos miembros del Pacto de Varsovia:

  • Grecia;
  • Turquía;
  • Alemania;
  • España;
  • Polonia;
  • Hungría;
  • República Checa;
  • Albania;
  • Bulgaria;
  • Croacia;
  • Estonia;
  • Eslovaquia;
  • Eslovenia;
  • Letonia;
  • Lituania; y
  • Rumanía.

El último país en adherirse fue Suecia, en 2024.

Críticas de Donald Trump a la alianza militar

Foto: Gage Skidmore/Wikimedia Commons.

Durante la campaña presidencial de 2016, Donald Trump criticó a la OTAN por la baja contribución financiera de algunos países miembros. Según él, Estados Unidos asumía una parte desproporcionada de los costos de defensa de la alianza.

Tras volver a la presidencia en 2025, Trump mantuvo esas críticas. Sin embargo, ese año todos los miembros alcanzaron la meta del 2 % del PIB en defensa y, en la Cumbre de La Haya, acordaron elevar la inversión al 5 % del PIB para 2035.

Leyenda: Gasto en defensa como porcentaje del PIB de los países miembros actuales de la OTAN entre 2015 y 2024. Fuente: Elaboración propia con base en datos de la OTAN, Defence Expenditure of NATO Countries (2014–2025), Tabla 3 — Defence expenditure as a share of GDP and annual real change. 2024e = estimación. Islandia no aparece en la serie porque la OTAN no presenta datos de gasto en defensa del país en esta tabla.

Los discursos de Trump pueden señalar cambios después de décadas de participación estadounidense en la seguridad europea, así como una ruptura con posiciones tradicionalmente asociadas al Partido Republicano, como el internacionalismo militar y la fuerte presencia de Estados Unidos en conflictos fuera de su territorio.

La administración Trump también revisó otras alianzas, como las establecidas con países asiáticos que fueron grandes socios y un foco de la política exterior estadounidense en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, Japón, que mantiene bases estadounidenses hasta la actualidad, depende de Estados Unidos para su defensa exterior, al igual que Corea del Sur, que mantiene un tratado de defensa mutua con Estados Unidos desde 1953.

La visión de Trump sobre la OTAN genera dudas sobre el futuro de la organización, debido al peso de Estados Unidos dentro de la alianza. Sus críticas podrían influir en el rumbo de la OTAN y presionar por una mayor contribución financiera de otros países.

Una eventual salida de Estados Unidos alteraría el equilibrio geopolítico de Europa, especialmente en temas de seguridad y armas nucleares. La ausencia estadounidense también podría dificultar la coordinación entre los aliados europeos en materia de defensa.

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